Digamos que hay
Digamos que hay razón. Digamos que existe la equidad y la justicia. Digamos que sentimos compasión y empatía. Digamos que la cordura emana de los poros de nuestra piel. Digamos que por un momento somos valientes y responsables.
Digamos que vemos el mundo desde los ojos de los demás, digamos que en apariencia podemos aparentar que no nos duele. Digamos que decimos que aquellos son psicópatas. Pero también digamos que en medio de tanto río revuelto queremos pescar.
Digamos que no se ha hecho lo que decimos y lo que los demás quieren hacer acerca de lo que dijeron. Digamos que alguien se interpuso que no hubo tregua ni entendimiento. Digamos eso, que tenemos entendimiento. Digamos que existe la paciencia, el tiempo de espera y el tiempo de resolución.
Digamos que el discernimiento ya lo hemos cultivado a través de tantos años de formación. Digamos que el diploma no sirve de nada solo la acción. Digamos que con la acción aún no me sirves, necesitas el diploma. Digamos en forma de pregunta qué fue primero si el huevo o la gallina.
Pero no digamos que no hay tiempo, porque algunos meses se congelan justo en verano, cuando también importan. Y los otoños después del verano se apagan, caen las hojas de los ancianos árboles que ya no aguantan porque para ellos el invierno pronto se asoma.